Se trata de objetos de madera y hueso que refuerzan la importancia que tuvo el centro urbano Peñico, como núcleo de poder y ritualidad tras el declive de las ciudades de la primera civilización de América.
Un extraordinario hallazgo realizado en el sitio arqueológico Peñico (1800 – 1500 a. C.), ubicado en la provincia de Huaura, departamento de Lima, aporta nuevas evidencias sobre los procesos de continuidad cultural desarrollados en el valle de Supe posterior al abandono de los principales centros urbanos de la Civilización Caral (3000 – 1800 a. C.).
Investigadores de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), Unidad Ejecutora 003 del Ministerio de Cultura, dirigidos por la doctora Ruth Shady Solís, identificaron una ofrenda excepcional, que fue depositada cuidadosamente durante un ritual asociado a la construcción de una nueva plataforma del Edificio Público Mayor (subsector B1-B3) del asentamiento.
Ofrenda ritual
La ofrenda estaba compuesta por 43 piezas elaboradas en madera y hueso, con diseños grabados y otras que presentan evidencias de exposición al fuego. Entre ellos se identifican representaciones de personajes míticos, figuras antropomorfas –incluida una representación femenina y posibles autoridades-, figuras zoomorfas como aves, serpientes y renacuajos, además de motivos geométricos y formas abstractas. Varias piezas presentan cavidades destinadas a la incrustación de minerales o piedras semipreciosas, lo que refuerza su asociación con prácticas ceremoniales.
También tres cuentas y tres fragmentos de crisocola; dos fragmentos de cuentas de concha de gasterópodo terrestre (familia Orthalicidae); nueve representaciones de ojos elaboradas en concha de moluscos, destinadas a ser colocadas en esculturas; y ocho objetos menores, de formas diversas, en proceso de investigación.
El hallazgo se produjo en un pequeño espacio delimitado por cantos rodados dispuestos en forma semicircular y cubierto por una piedra de gran tamaño. La estructura, que contenía tanto el relleno de tierra como los objetos rituales, mide 22 centímetros de largo. Este contexto arqueológico constituye una clara evidencia de un acto ceremonial planificado y de profundo significado simbólico para la sociedad de Peñico.
Importancia del hallazgo
Este descubrimiento trasciende el ámbito académico, ya que constituye un testimonio excepcional de una sociedad que mantuvo viva una tradición cultural originada en el valle de Supe y que contribuyó a la transmisión de conocimientos fundamentales para el desarrollo de las sociedades andinas posteriores.
Peñico demuestra que, incluso tras el ocaso de los antiguos centros urbanos de la Civilización Caral, los conocimientos, la memoria y las creencias de sus pobladores continuaron vigentes, transformándose y proyectándose en nuevas expresiones culturales.
Herencia cultural
El centro urbano Peñico fue fundado hacía el año 1 800 a. C., con un área de ocupación arqueológica de 19.44 hectáreas, en un periodo posterior a la pérdida de prestigio de los primeros y más antiguos centros urbanos de la Civilización Caral, entre ellos la Ciudad Sagrada de Caral-Supe, que se encuentra a 12.93 km de distancia. Lejos de representar una ruptura cultural, las investigaciones indican que esta ciudad, en la que se hallaron 15 edificios públicos, fue concebida como un espacio de integración entre la costa y la sierra, al que incluso llegaron bienes procedentes de la selva, preservó y transformó conocimientos, prácticas rituales y formas de organización heredados de la tradición Caral, que había florecido siglos antes en el mismo valle.
El reciente hallazgo constituye una evidencia de esa continuidad histórica. Los especialistas han identificado similitudes en los materiales empleados, las técnicas de incisión y los patrones iconográficos presentes en las piezas recuperadas. Además, los análisis arqueológicos señalan que la ofrenda fue depositada durante las etapas iniciales de construcción del Edificio Público Mayor, como parte de ceremonias vinculadas a la consagración de espacios arquitectónicos de especial relevancia.
Peñico Raymi
Después de nueve años de intensos trabajos de investigación y conservación, a los que se integra la puesta en valor de este sitio, la Zona Arqueológica Caral organizará el segundo Peñico Raymi. Esta fiesta tradicional andina, de ingreso gratuito, se realizará el sábado 11 de julio de 2026, a las 10:00 a. m. Se presentarán diversas actividades culturales. El evento incluirá una ceremonia de pago a la Pachamama, un reconocimiento a la población local por su identificación con el patrimonio cultural y un festival artístico.
Lima, 6 de julio de 2026
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