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Cada 9 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Agricultura, una fecha para reconocer la importancia de esta actividad en la alimentación y el desarrollo de las sociedades. En el antiguo Perú, la agricultura fue una de las actividades que contribuyó al sostenimiento de las poblaciones de la Civilización Caral, junto con la pesca, la recolección y otras actividades productivas.
Las investigaciones arqueológicas realizadas por la Zona Arqueológica Caral (ZAC), lideradas por la doctora Ruth Shady Solís, han recuperado evidencias que permiten conocer los productos cultivados, las formas de aprovechamiento de los recursos y la relación que estas sociedades establecieron con su territorio.
Una agricultura orientada a asegurar recursos
Las poblaciones de la Civilización Caral aprovecharon los distintos ambientes de los valles y desarrollaron actividades agrícolas destinadas a obtener alimentos y materias primas.
Los estudios arqueobotánicos han identificado restos de algodón, calabaza, frijol, ají, guayaba, lúcuma, pacae y otros productos vegetales, evidenciando la diversidad de recursos que formaron parte de la economía y alimentación de estas sociedades.
Esta diversidad fue importante para contar con diferentes productos a lo largo del tiempo y reducir la dependencia de un único recurso. Así, la agricultura contribuyó al aseguramiento de recursos para la población y al desarrollo de los centros urbanos de la Civilización Caral.
Agricultura y pesca: una economía complementaria
La producción agrícola estuvo estrechamente vinculada con otras actividades. Uno de los mejores ejemplos se encuentra en el algodón, cuya producción permitió disponer de la fibra necesaria para elaborar redes y otros objetos.
En Áspero, Ciudad Pesquera de la Civilización Caral, se han recuperado numerosas evidencias de actividad pesquera, entre ellas redes elaboradas con algodón. Esto demuestra la relación existente entre quienes producían materias primas y quienes desarrollaban actividades pesqueras.
La agricultura y la pesca, por tanto, no funcionaron de manera independiente. Formaron parte de un sistema de complementariedad económica, mediante el cual diferentes poblaciones y especialistas intercambiaban productos y recursos.
Diversidad de alimentos y nutrición
Las evidencias recuperadas permiten conocer una alimentación basada en diversos recursos vegetales y marinos. Los productos agrícolas como el frijol, el zapallo, el ají, la lúcuma y otras especies se complementaban con los recursos obtenidos mediante la pesca.
Esta diversidad contribuyó a disponer de diferentes alimentos y nutrientes para la población. En particular, los recursos marinos constituyeron una fuente importante de proteínas y minerales, mientras que los productos agrícolas aportaron otros nutrientes necesarios para una alimentación variada.
Conocer esta diversidad resulta también relevante en el presente, cuando se busca promover una alimentación saludable y prevenir problemas nutricionales como la anemia, especialmente mediante el consumo adecuado de alimentos ricos en hierro y otros nutrientes.
Conocimiento del territorio frente al cambio climático
La relación entre agricultura, disponibilidad de agua y condiciones ambientales adquiere especial relevancia al conocer la historia de la Civilización Caral.
Las investigaciones en Vichama, Ciudad Agropesquera de la Civilización Caral, han permitido identificar evidencias relacionadas con un periodo de cambios climáticos ocurridos hace 3800 años, que afectaron las condiciones de vida de sus habitantes.
Frente a estas transformaciones ambientales, las sociedades desarrollaron estrategias para aprovechar los recursos disponibles y mantener sus actividades productivas. La experiencia de Vichama permite reflexionar sobre la importancia de conocer el ambiente, diversificar los recursos y desarrollar estrategias de adaptación ante escenarios de cambio climático.
Un aprendizaje vigente
Las evidencias de la Civilización Caral muestran que la agricultura fue mucho más que una actividad destinada a producir alimentos. Formó parte de una organización económica que permitió asegurar recursos, diversificar la alimentación, generar materias primas y establecer relaciones de complementariedad con otras actividades, como la pesca.
A 5000 años de distancia, estos conocimientos ofrecen aprendizajes para el presente: aprovechar responsablemente los recursos, valorar la diversidad de alimentos, cuidar el agua y fortalecer estrategias que permitan enfrentar los cambios ambientales.
En el Día Mundial de la Agricultura, conocer la experiencia de la Civilización Caral permite reconocer el valor de los conocimientos desarrollados por las sociedades del antiguo Perú y reflexionar sobre la necesidad de construir formas sostenibles de relación con nuestro territorio.
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